Smartify y la realidad aumentada son tu mejor guía en el museo
Esta app de realidad aumentada promete ser tu mejor amigo en tus visitas a museos.
¿Usar tu teléfono en un museo? Las mentes estrictas aborrecen semejante idea, pero Smartify viene a cambiar opiniones. Esta aplicación de realidad aumentada no busca distraer, sino crear interacción y fomentar el aprendizaje en los museos. No regaña, sino invita a que los visitantes usen su móvil en las exhibiciones.
Muchos lo han descrito como el Shazam del arte. El público geek diría que es el pokédex cultural. Es fácil ver por qué. Sólo usa tu cámara para escanear la obra de arte frente a ti y la pantalla desplegará la historia y contexto de la misma, su autor y otros detalles.
Es una premisa sencilla, pero efectiva. Funciona con pinturas, esculturas y figuras tridimensionales. Dile adiós a esforzarse por leer la pequeña letra en la descripción del museo o de estorbar al resto del público. Podrás hacerlo desde tu móvil.
Además de dar la información básica, Smaartify proporciona interpretaciones que tienen las obras. Si te interesa alguna en particular, arma tu colección salvando la pieza y leela cuando quieras. No tendrás que preocuparte por retrasar a tu guía o incluso podrás evitarlo por completo.
Lo museos también son beneficiados. La aplicación les brindará los datos de las obras más populares, quién los visita y más. Además, las instituciones participantes son promocionadas dentro de Smartify.

Así es la inerfaz, vía Fast Co. Design
Por el momento no está disponible en México, pero ya es usada en algunos de los museos más importantes del mundo. ¡Esperamos no tarden mucho en llegar! Algunas instituciones que ya trabajan con ella son las siguientes:
- Museo de Arte Laguna de Los Ángeles
- El Museo de Arte del Condado de Los Ángeles
- El Museo Metropolitano de Arte en Nueva York
- La Real Academia de Artes en Londres
- La Galería Nacional en Londres
- Spray Collection en París
- Rijksmuseum en Amsterdam
- Little Beaux-Arts en Lyon
- Museo Correr en Venecia
- Museo Pushkin en Moscú